Quienes pertenecen a la Generación X son aquellas personas nacidas entre los 60 y los 80. Vivieron en la época del Walkman y los primeros Videos juegos. Durante su niñez apareció la TV color, y comenzaron a utilizar la computadora solo en sus trabajos.
Es parte de la generación que en los años 90 debió emigrar del país por falta de trabajo e incertidumbre económica, y aquellos que quedaron trabajando en el país conocen lo emotivo de la distancia porque sus amigos o familiares muy cercanos están a miles de kilómetros, es por esto que cada cambio, cada conducta o decisión conlleva alto valor afectivo porque debieron sufrir el desarraigo como consecuencia del desempleo de sus allegados.
A diferencia, de los X, los Y que nacieron entre los 80 y los 90, no conciben la vida sin Internet, y viajar para conseguir un mejor trabajo, o instalarse en otro país durante algunos años para obtener mejor entrenamiento, o simplemente tener una experiencia diferente, es parte de su proyecto de vida.
Son jóvenes, audaces, con sólidos conocimientos de tecnología y no dudan en dejar un trabajo en busca de nuevos horizontes. Retenerlos es un desafío; están siempre abiertos al cambio y nada atados a la rutina.
Es que criados de la mano de las nuevas tecnologías -que dominan más que sus padres y a veces más que sus jefes- y en tiempos de inestabilidad laboral, crisis globales y locales mediante, para muchos de los jóvenes que pudieron estudiar y acceder al mundo del empleo en este milenio el proyecto laboral no parece ser lo único que sobresale en el horizonte como sucedía con generaciones anteriores.
Más allá de las obligatorias excepciones, acostumbrados a la inmediatez de Internet, a la vertiginosidad de los cambios, a vivir el hoy, asoman mucho más inquietos y más dispuestos que sus antecesores a cambiar de empleo cuando pinta el aburrimiento, escasean desafíos o la empresa no ofrece un ágil camino de ascenso. Incluso son capaces de abandonar sus trabajos para recorrer el mundo.
Así, además de preferir empleos que permitan conciliar mejor la vida personal y laboral, como su inmediatamente antecesora Generación X, habitualmente la también llamada Net Generation, privilegia a los que brindan más oportunidades de desarrollo y proyectos de trabajo de corto plazo, que permitan resultados inmediatos. Y aspiran a ascensos rápidos porque, en general, no tienen paciencia, acaso como efecto del impacto tecnológico.
Para ellos, la computadora es una herramienta de trabajo y de diversión, y así como están acostumbrados a apretar botones y a que la información aparezca instantáneamente, también quieren llegar más rápido a ser jefes, gerentes; y más rápido aún a hacer las tareas estratégicas, que en el lenguaje de ellos serían las más divertidas.
Además, por lo general les interesa aprender lo más posible en el menor tiempo, de manera práctica antes que teórica, y en ambientes amenos. Suelen poner el foco en los proyectos que les den valor agregado, que les permitan aprender. Y en el entorno del grupo humano en el que van a trabajar.
Para esta Generación no existe la Autoridad de modo imperativa. Descreen de los jefes impuestos. A pesar de tanta tecnología, solo tiene autoridad ante ellos quien cumplió con su palabra empeñada. Para ellos la Autoridad debe ser ganada y no impuesta. Esto obedece también, a que son hijos de padres que debieron aceptar los Retiros voluntarios de empresas estatales privatizadas. La GY tiene la propia experiencia en sus familias, ya que sus padres tuvieron alto compromiso con sus empleadores, quienes al momento de despedirlos, no lo tuvieron en cuenta. Esta es una de las razones por las que la GY, piensa egoístamente en su propio crecimiento personal, y no el de su empresa.
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